2 de octubre de 2007

86400 (Pablo Etgrie)

Les pido que usen su imaginación por un instante, les pido que traten de visualizar el número que les voy a decir ahora. Este número es el 86400, si, el número que quiero que imaginen es el 86400, pero no quiero que imaginen los números que componen esta cifra. Imaginen 86400 cosas, difícil verdad.

Ahora imaginen que la cuenta bancaria de cada uno de ustedes, pase de 0 a 86400 todos los días de su vida.
Imaginen que todos debemos poner en cero esa cuenta al terminar el día. Pero recuerden que al otro día la cuenta tendrá esos 86400 nuevamente, para que los gastes en un solo día.
Todos estarían muy contentos con ese banco, ya que todos los días nos daría 86400 para gastar y si quedamos en cero, al otro día nos otorga otros 86400.

Que lindo que es imaginar que todos somos clientes de un banco así.
Pero en este caso, la realidad supera a la fantasía, porque todos somos clientes de ese banco.
Leyeron bien, no tienen porque repasar, tampoco me volví loco, todos somos clientes de ese banco. Ese banco del cual todos somos clientes se llama vida y nos da cada día 86400 segundos para “gastar” y disfrutar...cada día.

Muchos dirán “…pero un segundo no es nada..”, “los segundos duran muy poco”. A esos les digo, pregúntenle a una reciente mama cuanto vale un escuchar la risa de su hijo durante un segundo. O que valor tiene mirar un segundo a la persona que uno ama. El primer segundo del abrazo que te das con un amigo que nos ves hace tiempo, cuanto vale. Cuanto vale el segundo previo al beso más deseado. No se ustedes pero a mi me alcanza mirar un bebe dormir durante un segundo para llenarme de paz. Cuando escucho la carcajada de un niño por un segundo me lleno de alegría. Cuanto vale parar un segundo y mirar a tu alrededor. Cuanto desearíamos tener siempre un segundo para nosotros. Sentir un segundo la lluvia en nuestra cara. Cuanto vale sentir el calor del cuerpo de tu pareja durante un segundo. Mirar durante un segundo la noche estrellada, o el segundo donde se inicia el amanecer. Sentir un segundo el mar en calma, escuchar un segundo el fuego.

Ante esto algunos dirán “pero para disfrutar un segundo y quedarme con el gustito, prefiero no disfrutar nada”, lo que no logran ver es que si sumamos varios segundos de disfrute pronto tendremos varios minutos y si aprendemos a valorar los segundos, esos minutos se transformaran en horas y si tenemos la suerte de aprender a tomar las cosas en su justa medida, esos segundos se transformarán en días.

Acordate que hoy tenes 86400 segundos para compartir y disfrutar, acordate que mañana vas a tener otra vez 86400 segundos, acordate de que cada uno de ellos es fundamental.
Acordate de disfrutar al máximo, porque el banco en algún momento va a cerrar… espero que no te hayas quedando con un saldo en la cuenta.



"Confia en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades"
(Miguel de Cervantes Saavedra)