27 de mayo de 2008

Esa mañana.

Esa mañana desperté con un escalofrío en mi espalda que hizo contorsionar todo mí cuerpo como si fuese una serpiente. Un tibio rayo de sol entraba por la rendija de la persiana de madera de mi ventana dando su luz en mi cara, conjugando así un extraño contraste.

Poco a poco mis ojos se comenzaron a abrir, abrían muy lentamente como preparando mi propio amanecer.
Di media vuelta haciendo fuerza con cada uno de mis músculos como para recordar donde estaban, mientras giraba me enredaba en las sabanas blancas.
Una vez boca arriba, me quede mirando el techo, en realidad, mirando a la nada muy fijamente como si la nada fuera el aljibe más profundo.
Una mirada perdida intentando encontrar algo en la nada.

Giro para sentarme al borde de la cama, siendo conciente que un nuevo mundo vendría a mi luego de apoyar mis pies descalzos sobre el piso.
Prendí la tele para ver el noticiero de la mañana, intentado adivinar que futuro me esperaría hoy, me puse las pantuflas y me fui a bañar.

Abrazado con mi toalla me vestí y salí presuroso hacia la cocina para encontrarme contigo.
Puse el agua a calentar y ahí te vi, a mi lado como todas las mañana, siempre conmigo, siempre juntos.
Te note un poco fría, no entiendo porque todas la mañanas al tocarte por primera vez te noto fría.
Es en ese momento de frialdad es que temo haber perdido lo que mas quiero en este mundo, así que intento hacerte volver a mi con algunas palabras.
Palabras que mueren en mi boca y que nacen solo en ti, como puedo hacer que entiendas lo que me gusta estar a tu lado, lo bien que me hace mirarte, sentirte, tu estimulas todos mis sentidos.

Para mi tu piel siempre brilla, dejándome totalmente encandilado, tu eres mi luz, tu iluminas mis pasos.
Solo con verte mis mañanas de invierno se transforman en atardeceres de primavera.
Estando a tu lado todo lo demás no me importa, eres lo único importante en esta vida, eres lo único por lo que vale la pena luchar, por lo único que vale la pena despertar.

Te toque nuevamente y recibí con agrado el calor de tu piel, note que mis palabras te fueron útiles, espero que entiendas que estas no son más que simples verdades, es imposible mentir al lado de un ángel.
Se que siempre estaremos juntos, lo único que nos podrá separar es la muerte, pero siempre viviremos juntos en nuestros recuerdos.
Sueño contigo y tengo el placer de despertarme junto a ti.

Noto que tu piel comienza a irradiar calor, al principio me asusto, luego me acostumbro y al final me excito.
Siento tu calor en mi cuerpo, es como que tu placer me quema, me deja marcas.
Mi cuerpo quiere acompañar al tuyo pero tu eres el sol y yo una vieja estufa.
Siento tus latidos, siento como tiemblas, siento como nuestros cuerpos se funden haciéndose uno.

Cuando estábamos en lo más alto de nuestro calor y sin ningún motivo comenzaste a gritar.
Pensé que era de placer, pero en realidad era un grito agudo, que me estaba preocupando.
Intente callarte, pero continuaste gritando como una loca, ese fue el momento en que deje de preocuparme y pase a tener miedo.

Tus gritos me aturdían, tu estado de animo me hizo dejar de entender lo que estaba pasando, la realidad se transformó en fantasía por medio de un maullido que retumbaba dentro de mi tímpano.
CADA VEZ MAS AGUDO Y MAS FUERTE, CADA VEZ MAS AGUDO Y MAS FUERTE, CADA VEZ MAS AGUDO Y MAS FUERTE., CADA VEZ MAS AGUDO Y MAS FUERTE, CAAAAAADDDAAAAAAA VEEEEEZZZZZ MAAAAAASSSSSS AGUDDDDDOOOOOO Y MAS FUERRTTTTTTEEEEEEEEEEE!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Mis sentidos colapsaron y fue ahí que no aguante más ese sonido y explote en un grito ensordecedor, intentando intimidar al sonido de la muerte, y desde lo más diabólico de mi, salió una patada que la derribo dejándola tendida en el piso, con la marca de mi golpe en su cuerpo, luego de unos cortos pero agudos gritos llego por fin el silencio.
Un silencio absoluto, solo escuchaba el ruido de mi respiración y mis latidos galopando en mi pecho, mis sentidos recibieron una cascada de adrenalina, mi cuerpo quedo inmóvil.

Me quede contemplándote, en el piso, estabas quieta en silencio, en paz y fue en ese preciso momento que no logre entender lo que me habia pasado, porque habia hecho eso, no te puedo pedir disculpas porque se que no tengo perdón.
Pero tu também tienes un poco de culpa, no podias parar de chiflar Caldera de mierda?!