Hace algún tiempo atrás me propuse el desafío de dedicarme al análisis e interpretación de los refranes más populares de la lengua española.
Recuerdo haber escuchado el primer refrán cuando corría la mitad de la primera década de mi vida, el mismo decía:”el que quiere celeste, que le cueste”.
Me lo dijo mi querido padre en el momento que yo hacía las tareas domiciliares y declaraba que eran muy difíciles.
Yo me mantuve concentrado en esa frase mientras miraba fijamente a mi padre…cuando termino mi transe precoz, (mi padre continuaba en la silla pero con un humeante jarro de café es su mano derecha), dije mi primera interpretación “eso debe ser porque para ganarnos el cielo ¹ debemos esforzarnos y conquistarlo.”
Mi padre se paró de su silla (nadie más se podía sentar en ella) y fue hasta su cuarto gritando “Esmeraldaaaaaaaa el niño es un estúpido!!!” secándose las lágrimas de la cara.
Ahora que lo pienso bien, siempre me llamo así, niño, no recuerdo que en alguna oportunidad me haya llamado por mi nombre.
Hoy me propongo dejar registro de mi segunda interpretación de refranes ²:
Los siete pecados capitales y sus mensajes subliminales en forma de refrán.
Tomando como ejemplo algunos refranes populares, analizando su significado e interpretándolo para ustedes, demostrare que en ellos esta inserido un mensaje subliminal para fijar el temor a los siete pecados capitales (todos sabemos que el temor es la mejor forma de control, más cuando el que controla es un ser divino al que nunca nadie vio y para colmo le matamos a un hijo).
El que mucho abarca, poco aprieta.
Para facilitar el análisis de este refrán lo dividiré en dos partes.
“El que mucho abarca…”
Aquí nos hace una clara referencia al conocimiento, ya que para abarcar muchas cosas se deben conocer los caminos para llegar a ellas.
Se refiere a alguien que manifiesta interés en todos los temas e investiga.
“….poco aprieta.”
Aquí vemos que no logra un objetivo, no logra hacer sentir a las personas las cosas.
Si sumamos las dos partes del refrán, notamos que se refiere a alguien que tiene mucho conocimiento pero no logra hacer que los mismos tengan efecto.
Esto sucede porque esos conocimientos fueron adquiridos para ser demostrados y no para generar una humilde sabiduría.
Todo aquel que adquiere conocimientos para poder jactarse de los mismos ante los demás es un soberbio.
La soberbia es uno de los siete pecados capitales.
Al que nace barrigón, es al ñudo que lo fajen.
Este refrán esta más que claro, no debemos interpretar mucho para entender que al que nace gordito seguramente reciba castigos.
Por lo tanto, este fraseo popular nos recuerda los peligros que nos pueden traer los excesos con la comida. Más conocido como gula.
La gula es uno de los siete pecados capitales.
El que a hierro mata, a hierro muere.
Este es un refrán al que yo catalogo como, cíclico.
Claramente nos demuestra que el matar puede producir nuestra muerte y de la misma forma que matamos podemos morir.
Su carácter cíclico nos demuestra que si yo soy muerto de determinada manera, mi matador en un futuro sufrirá del mismo castigo, pero para eso se precisa otro matador que realice esa tarea (ya que yo ya estaría muerto) y ese matador deberá esperar que llegue otro que haga lo mismo que el hizo con mi matador.
Este refrán destila ódio e ira.
La ira es uno de los siete pecados capitales.
No hay que vender la piel del oso antes de cazarlo.
Este es un refrán que nos trae una advertencia, nos da un aviso, pero este aviso esta focalizado en los compradores de piel de osos.
Hay varios detalles a analizar en este refrán.
El primero de ellos es el carácter “sanguinario” del mismo, ya que no solo nos habla de la caza sino de “pelar” a un oso, actos bastante crueles.
Quitarle algo a la naturaleza para luego venderlo.
El segundo punto a ser analizado, es que hay muchas personas malvadas que pregonan vender pieles de osos a muy bajo precio, pero lo que el comprador no sabe es que, el mercader, solo ha cazado un oso y esta vendiendo su piel a varios postores.
Esto es avaricia.
La avaricia es uno de los siete pecados capitales.
Camarón que se duerme se lo lleva la corriente.
Una clara alusión a que si nos dejamos estar perdemos la oportunidad.
Las oportunidades que dejamos pasar raramente regresan, por eso lo importante es estar despierto e intentar ser oportunistas.
Nos aclara que no debemos ser perezosos.
La pereza es uno de los siete pecados capitales.
Todo bicho que camina, va a parar al asador.
Luego de leer y re leer este refrán, luego de darlo vuelta de un lugar para el otro, de una interpretación a otra y cuando ya lo estaba por desechar note que tiene dos palabras neurálgicas y que tienen en sus entrañas una analogía.
La palabra “bicho” hace referencia a los seres vivos (que caminan) lo que me llevo a interpretar que se refiere a los seres humanos, ya que sino no se especificaría que es un ser que puede andar.
Por lo tanto la analogía de la segunda palabra neurálgica se transforma en una metáfora de doble interpretación.
El “asador” tiene un doble significado, ya que hace referencia a un lugar donde encontramos un gran caudal de calor y además a un lugar donde los “bichos” se acuestan, haciendo una clara alusión a la cama.
Por lo tanto si eres un bicho que camina, debes estar atento ya que pueden llevarte a la cama y al mismo tiempo arderás en el infierno.
Esto les sucede a las personas lujuriosas.
La lujuria es uno de los siete pecados capitales.
Aunque la mona se vista de seda, mona se queda.
Cada vez que escucho este refrán me viene a la memoria las fiestas de casamiento, bautismo, comunión y velorios del pueblo.
Este refrán era (creo que todavía lo es) un clásico de estos eventos.
Era muy utilizado por las mujeres que participaban del mismo, para escucharlo solo se debía de buscar un grupo de mujeres de alta alcurnia cuchicheando detrás de sus abanicos.
Cada vez que entraba alguna mujer, ellas lanzaban su venenoso veredicto.
Cuando ingresaba al salón alguna mujer que no fuera muy agraciada por su belleza pero que llevaba un hermoso vestido, las señoras usaban este refrán para elogiar la vestimenta y moler la moral de la modelo de turno.
Esto se generaba porque envidaban no poder contar con un vestido tan bonito.
La envidia es uno de los siete pecados capitales.
¹ Lo más celeste y simbólico que había visto en mi vida.
² La primera la compartí con ustedes algunos renglones más arriba